La MUSA de las FLORES

La Musa de las Flores

La historia de la mujer que cambió el diseño floral de México.

 

Hace poco más de cinco años, Gabriela Salazar se sentó a solas en las escaleras de una pequeña casa en las afueras de Valle de Bravo.  Era una noche llena de estrellas, adentro dormían sus dos hijos adolescentes, María y Nicolás.  No tenía muy claro cuál iba a ser la ruta, pero sabía que esta vez no quería alejarse de su pasión, quería construir un jardín y quería trabajar con flores, esto estaba claro.

 

Apenas unos meses antes, Gabriela y sus dos hijos vivían en el barrio de Hampstead en Londres, mientras ella estudiaba una Maestría en Arquitectura de Interiores en la Inchbald School of Design.  En los meses en los que preparaba su tesis, sobre los efectos de las plantas en la arquitectura y el interiorismo, decidió poner en marcha una pasión que la había seguido durante toda la vida; trabajar con flores.  De manera que se acercó a un número pequeño de boutiques de Londres que, con un cierto escepticismo inicial, le dieron un presupuesto corto a prueba, para que propusiera sus arreglos.  Todas las mañanas se levantaba antes del amanecer e iba en bicicleta al mercado de flores en Covent Garden.  Hacía su selección de follajes y flores, y regresaba a casa, café en mano, a despertar niños y llevarlos a la escuela, para luego trabajar en los arreglos que había de llevar a las boutiques bajo su encargo.

 

Cuando regresó de Londres a México, estaba segura de que no quería vivir en la gran ciudad.  Sus hijos habían vivido antes en Valle de Bravo, así que pensó que ese sería un buen lugar para empezar de nuevo.  Alquiló una casa chica con unos quinientos metros de terreno y poco a poco con la ayuda de Juan, un jardinero local, comenzó a sembrar variedades de dalias y otras flores con las que había trabajado en Inglaterra y que nunca antes habían sido cultivadas en México.  En la parte de atrás de la casa, acondicionó un pequeño estudio para trabajar en sus arreglos florales y decidió adherirse a una disciplina diaria para desarrollar su oficio.  -  Si todos los días trabajo en hacer arreglos, pronto haré algo que realmente me guste – se dijo, y ahí pasaba horas a solas, haciendo y deshaciendo una y otra vez, en busca de un estilo que siguiera la belleza que ella misma observaba en la naturaleza.  – Si lo piensas – dice Gabriela – la mayoría de los diseños florales no siguen a la naturaleza.  Toman una flor, la que sea, y crean formas geométricas con líneas rectas y contrastes de color arbitrarios, que nada tienen que ver con la belleza de un bosque o de una pradera en el campo.  Ahí la flor se vuelve muerta e inerte.  Puede ser de mucho impacto, pero me parece incluso poco respetuoso.  Muchas de las personas que arreglan flores nunca las han visto en su entorno natural, o salido a dar un paseo en el campo para ver como la naturaleza se arregla a sí misma.  Así es que a mí me interesaba crear un estilo que fuera empático con la naturaleza, que sugiriera su belleza y la sutileza de su color”.  Al poco tiempo como mera curiosidad, Gabriela creó una cuenta en Instagram con el nombre de su estudio, La Musa de las Flores, y comenzó a subir imágenes de sus creaciones y de las nuevas flores que desarrollaba en su jardín.  Así comenzó la historia de la florista más importante de México.  

 

Su cuenta de Instagram, @lamusadelasflores hoy tiene más de ciento veinte mil seguidores en todo el mundo.  Además de atender el mercado mexicano, en donde La Musa ha decorado eventos y bodas para la elite nacional, Gabriela trabaja con marcas como Yves Saint Laurent y Hermès, y ha aparecido en las páginas editoriales de las publicaciones más prestigiadas del mundo; Vogue, Architectural Digest, Martha Stewart, y Town & Country, entre otras. Una vez que su base de seguidores comenzó a crecer, y que su estilo se convirtió en un referente, Gabriela comenzó a recibir invitaciones para dar clases y talleres.  A la fecha, Corea, España, Italia, Portugal, Canadá, China y en Inglaterra y los Estados Unidos, en donde su presencia se ha vuelto recurrente. A la vez que gente de todo el mundo ha viajado hasta su jardín para tener clases uno a uno con La Musa de las Flores.  En México muchas floristas jóvenes y emergentes han tomado clases con ella o comenzado a imitar su estilo, de manera que la demanda de flores ha cambiado en el segmento más importante, y su influencia se hace notar.  Varias de ellas han comenzado a cultivar las dalias que vieron por primera vez en los arreglos de La Musa, a la vez que los floricultores más exquisitos comienzan a sembrar las flores de su predilección.

 

Esta primavera, la editorial inglesa Phaidon publicará el libro Bloom, una compilación de las floristas más importantes del mundo, en donde aparece prominente el trabajo de La Musa. Según se destaca en el propio libro, dentro de algunos años, la gente podrá mirar hacia atrás y ver cómo en menos de una década, una sola mujer desde su jardín cambió la historia del diseño y el cultivo floral en México.

 

Más información del Workshop de la Musa de las Flores